lunes, 11 de octubre de 2010

The meeting

El mensajero Tau fue guiado hasta el cuartel de mando escoltado por cinco astartes que con facilidad doblaban su altura y corpulencia. Los guerreros embutidos en armaduras de tono encarnado entraron en la estructura metálica dejando que las puertas se cerrasen tras ellos con un siseo hidráulico sin mencionar una sola palabra. Uno de ellos dió un paso al frente, retirando su casco dorado para presentar su rostro de nobles rasgos ante su señor, inclinándose en señal de profundo respeto.

- Mi señor, le traemos al mensajero Tau tal y como nos indicó.

Frente a una mesa repleta de papeles y pantallas holográficas se hallaba un guerrero sobre cuya armadura dorada reflejaban las tenues luces que iluminaban la sala. El comandante Dante alzo su rostro cubierto por la máscara que representaba el feroz rostro de su primarca.

- Gracias Michaellus.

El astartes de la guardia de honor alzo su cuerpo, cuadrándose con la mirada fijada en algún lejano punto por encima del rostro de su comandante, presentando su informe.

- El hermano Capitán Demitri Karlaen ya se encuentra en su camino hacia aquí mi señor. La resistencia de las defensas planetarias fueron según su informe "brutalmente aplastadas por el puño de Sanguinius".

Dante dejó sobre la mesa unos papeles que había mantenido sujetos hasta entonces entre sus dedos de oro.

- La impulsividad de Karlaen le guió acertadamente en la defensa de nuestra base avanzada, me alegra ser conocedor de estas noticias tan pronto. Dime, sargento, ¿que hay del hermano Lord Mephiston...? ¿Cumplió Astramael su juramento?

Las preocupaciones del Señor del Capítulo fueron eficientemente respondidas cuando atravesando el umbral del bunker de mando, el Señor de la Muerte penetró en la estancia con su capa y sus ropajes destrozados aleteando entorno a su cuerpo. El gigante paso junto al mensajero como un mal augurio de los dioses... hecho de majestuosidad y tinieblas al mismo tiempo. Su rostro y su armadura estaban repletos de magulladuras y de heridas, pero eso no parecía poder detenerle. Su voz resonó como un siseante trueno.

- No tema por mi seguridad, mi señor. Escapé de las garras del Eterno Enemigo una vez más, aunque a un alto precio. Pude arrastrar hasta aquí el sarcófago del hermano Astramael, pero fue lo único que pude salvar.

Los ojos rojos de la máscara mortuoria de Dante relucieron cuando observó al Jefe Bibliotecario frente a él.

- Haremos que paguen por cada hermano caido. Michaellus, deje al emisario con nosotros y encárguese de guiar al hermano Capitán Karlaen hasta mi presencia cuando regrese.

El comandante miro al pequeño mensajero del Imperio Tau que uedaba solo ante él... un desvalido en un mundo de gigantes.

- Y ahora... escuchemos que tienen los Tau que ofrecer al Imperio de Terra.

4 comentarios:

  1. Uyyyy, Marc, los angeles te estan vacilando!

    ResponderEliminar
  2. Nah! Los lobos son más vacilones...

    Creo que tengo la pelota en mi tejado. :P

    ResponderEliminar
  3. Quiero saber que me dice ese pseudo-Tau :P

    ResponderEliminar
  4. Ok. En breve te lo pondré. Pseudo-Tau me ha sonado a chungo. A nosotros nos gusta llamarlos gue'vesas jejeje.

    Lo sé, tiene un pie en la tumba

    ResponderEliminar